'Salve María' - Enseñar la teta (y esconder la mano) A pesar de rozar las dos horas de duración, la última película de Mar Coll acaba resultando demasiado vaga y tenue. Demasiado políticamente correcta, demasiado institucional y servicial. Como si tuviera miedo o demasiado respeto por el qué dirán (o podrían decir). Hasta el punto de que se admite la comparación con ' Canina (Nightbitch) ', la igualmente poco estimulante película protagonizada por una Amy Adams que, no obstante, y como casi siempre, da la cara al igual que en 'Salve María' lo hace Laura Weissmahr. Es verdad que a diferencia de Marielle Heller, Coll no se raja en su tercio final y se mantiene fiel a su tesis. Pero no es menos cierto que sus coqueteos con el cine de terror y de suspense a través del filicidio acaban cayendo en saco roto y resultando, a la postre, demasiado superficiales, poco valientes e incisivos al enmascararlos todos debajo de una depresión postparto. Y a correr, en un...